Cultura

La cultura en nuestro barrio

Abril 30 de 2015

El desarrollo de la Cultura representa uno de nuestros ejes de trabajo. Entendemos la cultura como una manifestación de saberes, creencias y pautas de comportamiento de los miembros de nuestra comunidad. Al mismo tiempo vemos la cultura como una expresión sublime del ser que se manifiesta en la música, literatura, escultura, pintura, etc.

Desde el inicio de Asovechino hemos considerado que el desarrollo de cultura en nuestro barrio es un elemento fundamental en la construcción de un barrio amable, seguro e incluyente. Es por ello que le hemos dedicado y seguiremos dedicando recursos al desarrollo de los dos elementos que componen la cultura.

El primero que tiene que ver con los saberes, creencias y comportamientos, que componen una « cultura del barrio » cuyo centro es el sentido de pertenencia y conciencia sobre los demás y sus necesidades. Este proceso convierte al barrio en unespacio amable, que extrae lo mejor de cada miembro de la comunidad. Un espacio endonde nos reconocemos como seres humanos, nos cuidamos entre todos y cuidamos de nuestro entorno. En otras palabras lo que buscamos es pasar de un ego-sistema a un eco-sistema. Temas cotidianos como la tenencia responsable de mascotas, la convivencia respetuosa entre vecinos, la creación de espacios de encuentro para las diferentes poblaciones, el debate sano de nuestras diferencias y la búsqueda del bien común está constantemente en nuestra agenda de trabajo.

De otra parte, apoyamos la cultura como expresión sublime del ser y sus manifestaciones artísticas. Estas manifestaciones que generan en los seres humanos emociones, espacios de reflexión y crecimiento, se traducen en seres humanos más sensibles, consientes y conectados unos a otros.

Nuestra visión de este componente cultural es la de construir un corredor cultural que hemos denominado la Zona « CH » de chévere, Chapinero y Chicó. Este corredor cultural lo concebimos como un recorrido físico que abarca desde la Autopista Norte hasta la rotonda de la NQS. Nuestra intención es que alrededor de esta idea se creen espacios de encuentro tipo cafés, galerías, bibliotecas, jardines, y parques.

Alrededor de este concepto hemos promovido intervenciones artísticas de escultura y pintura de diferentes estilos entre las que se destacan « El Caballo » y sus jardines aledaños obras realizadas por el artista Luis Ricardo Castillo y donada por la Fundación Forja. La empresa de telecomunicaciones UNE nos ha regalado la pintura por parte de los maestros Juan Guillermo Ríos y Carlos Bermúdez tres adines (armarios telefónicos) ubicados en la Calle 97 y la empresa ETB nos donó la pintura de un adin aledaño al caballo realizado que fue realizado por la artista Ledania.

Hemos organizado también talleres de pintura y escultura para niños, idea promovida en su inicio por el maestro Jorge Olave (QEPD), quien alrededor de este programa nos propuso la creación de una galería al aire libre en los parques con las obras realizadas por los niños durante los talleres.

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En la parte musical hemos realizado conciertos al aire libre dándole espacio a diversas expresiones, desde el Rock al Parque en asocio con la Alcaldía de Chapinero hasta un concierto de la banda Sinfónica de la Policía Nacional que realizamos en días pasados durante la inauguración de la Plazoleta.

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Seguiremos comprometidos con esta visión de elevar el nivel cultural de nuestra comunidad.

 Como la cultura nos transforma

Abril 30 de 2015

Nunca he sido un gran aficionado a la cultura. Sin embargo algo que me sucedió hace poco aquí en mi barrio me transformó en un instante mi relación con el arte.

El arte siempre había sido algo relativamente ajeno a mí. En mi infancia nunca fui reconocido como el niño que pintaba bien. En mi adolescencia y adultez joven a pesar de los varios intentos míos y de mis padres, no logré nunca aprender a tocar un instrumento. Ya de mayor en mis viajes visité los suficientes museos y obras de arte como para poder hablar con algún grado de propiedad y evitar los juicios de mis interlocutores. En general a pesar que nunca lo admití en público, son pocas las expresiones artísticas que recuerdo y que realmente tuvieron algún tipo de impacto en mí. Tal vez recuerdo dos o tres máximo con algo de esfuerzo.

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Sin embargo hace unos meses me sucedió algo extraordinario y fue aquí mismo en mi barrio. Era un miércoles en la mañana y me dirigía hacia nuestra reunión semanal de Asovechino. Había tenido hacia poco una discusión con mi esposa sobre algún tema doméstico. Tenía aún la rabia del que tiene la razón y no pudo demostrarlo. Iba muy concentrado en lo que debí haber dicho o en lo que debí haber hecho sin realmente notar nada a mí alrededor.De repente al pasar por un lugar por el que ya había pasado varias veces, por alguna razón dirigí mi mirada a la derecha y allí lo vi, como si fuera la primera vez que lo veía. Frente a mi estaba nuestro hermoso “caballo” de alambre. Fue un breve instante en el que pareció que el tiempo de detuvo. En el que se me salió un suspiro inusual, acompañado de un ademán involuntario de sorpresa. En el que nada más existió en ese momento. Fue mágico. Mi diálogo interno se detuvo y mi mente quedo en blanco, yo desaparecí. Por ese instante solo hubo “caballo”. Duró poco, muy poco. Sin embargo, continúe caminando, pero yo ya fui el mismo. La rabia que había tenido hacía algunos segundos se había disipado. Mi tener la razón ya no tenía cimientos. Ya el episodio de esa mañana no valía la pena. De hecho, en ese momento mi impulso fue llamar a mi esposa para pedirle perdón por mi actitud y agradecerle por lo que me había dicho.

Seguí caminando hacia mi reunión y algunos pasos más adelante entendí finalmente, desde el centro de mi ser, “arte”.

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